jueves, 29 de noviembre de 2007

Ratha Yatra

Pese a no estar sobre el carro alegórico, que se paseaba entre creyentes, fotógrafos y simples transeuntes, hubo personajes que destacaron sobre el resto por su edad, accesorios,vestimenta o su función dentro del festival.


jueves, 8 de noviembre de 2007

Tomás Munita Philippi


Tiene sólo 32 años y varios premios en su haber, quizás el más importante sea el World Press Photo, otorgado en 2006. A recorrido distintos países como Panamá, Perú, Bolivia, Afganistán, siempre intentando plasmar un fuerte contenido de lo humano, poniendo atención a los detalles y a la luz, que juegan un rol importantísimo en sus fotografías. Tiene un trabajo sensible y a la vez sencillo, con un mensaje que puede ser interpretado por cualquier persona. Así, actúa como un puente entre lo fotografiado y el lector, hace sentir la magnitud de la imagen inmortalizada.

Nació en 1975 en Chile. Sus primeros acercamientos con el mundo de la fotografía fueron cerca de los 16 años, cuando compró su primera cámara, aprendió a revelar en el laboratorio del colregio y comenzó a viajar por Chile y más tarde por Sudamérica. “Pienso que empecé como fotógrafo, queriendo aprender a entender cosas... a apreciar la belleza y... dejarme llevar por esto que ser fotógrafo significa. Te lleva a conocer mucha gente, a hacer muchas preguntas, a hacerte muchas preguntas. Te lleva a querer descubrir y a entender el por qué de muchas cosas, visitar culturas distintas, situaciones distintas, no necesariamente difíciles. Las ganas de fotografiar me llevaron a viajar durante mucho tiempo, y de alguna manera, casi por accidente, terminé haciendo fotografía periodística y encontré que tiene un potencial comunicativo gigantesco” indicó a la BBC. En 1994, entró a estudiar Fotografía al Instituto Profesional Arcos, egresando 4 años después y haciendo su tesis de la ciudad boliviana de Potosí. Ese año hizo su práctica en La Tercera “medio que me acercó y despertó el gusto por el fotoperiodismo”, declaró en una entrevista para Canon.

Durante 1999 trabajó en el desparecido diario “El Metropolitano”, puesto que no le duró mucho, ya que ese mismo año lo llamaron para integrar el staff de corresponsales de la agencia Associated Press (AP) que lo llevó a cubrir hechos noticiosos en Panamá, Estados Unidos y Afganistán.

El 2003 abandonó esta agencia para realizar trabajos personales y emprendió un viaje por el Sur de Asia, estuvo en en Camboya, Nerpal, Vietnam y finalmente en una comunidad de nómades al norte de India, experiencia que graficó con un foto-reportaje llamado “Los Himalayas”. Ahí fue invitado a participar junto a otros fotógrafos en un programa de clases de la World Press Photo e hizo un trabajo en torno a los nómades. “Yo y mi esposa (Cecilia Alarcón) estuvimos 4 meses viviendo con ellos, nos movimos, volvíamos a las ciudades a comprar comida. Fue una experiencia increíble para nosotros. Hice este reportaje que todavía considero que está en proceso y quiero continuar”, señaló a Canon.


Nómades del Himalaya


El 2005, en la 49 edición del concurso realizado por World Press Photo, Munita obtuvo dos premios, el segundo lugar en la categoría "Noticias" con una secuencia sobre el terremoto de Cachemira y en la categoría "Retratos", obtuvo el tercer puesto. Ese mismo año decidió retomar sus labores en AP, ya que le ofrecieron ir a trabajar como corresponsal a Afganistán. Lo mandaron a Cachemira, al norte de Pakistán para el terremoto. Su tiempo se dividía entre Kabul y Cachemira. “Logré comunicar y transmitir el dolor que se estaba viviendo en esos días, de una manera que la gente sintiera empatía, que se acercara a un nivel humano. Estaba no sólo fotografiando hechos como la llegada de ayuda, yo estaba fotografiando la mirada de las personas, quería que el mundo viera y se comprometiera con ese dolor. Lo que busqué fue acercarme a la gente, a las experiencias personales. Eso tiene un impacto fuerte (…) me pareció importante mostrar cómo se estaba viviendo en esa ciudad y mostrar ese otro Afganistán no violento que está en las noticias, sino ese Afganistán del que te hablaba recién, de esa gente que quiere superar sus problemas, gente como todos nosotros que sólo quiere paz y reconstruir sus vidas” declaró en una entrevista para la BBC. Ese mismo año recibió el premio Young Photographer Award otorgado por el International Center of Photography (ICP) de Nueva York. Munita, ha desarrollado un trabajo paralelo a los conflictos internacionales del medio oriente que le toca registrar, realizando un trabajo de características notables que se insertan en una prestigiosa carrera de fotografía autoral.

Terremoto Cachemira




El 2006 obtuvo el premio Oscar Barnack (que tiene que ver con las fotografías de los seres humanos con su ambiente) y el de una de las agencias más importantes del mundo, la International World Press Photo, por su trabajo en Afganistán, el fotoreportaje titulado “Kabul, dejando las sombras”. "Es una instancia en la que la fotografía no sólo es vista por gente que se interesa en la fotografía, ya que la World Press Photo llega a todo el mundo. Hoy día está en los diarios, en los canales de televisión. Estar en eso es un privilegio", indicó a radio Cooperativa.
A mediados de este año, la ministra de cultura, Paulina Urrutia, entregó el Reconocimiento a la Fotografía Joven, Rodrigo Rojas de De Negri, a Munita. Además, hoy se encuentra trabajando freelance para el New York Times, algunas revistas de viajes y un par de periódicos. Espera tranquilidad para cuidar a su hija y en unos meses desea viajar con toda su familia a India, a contar una nueva realidad.



"Kabul, dejando las sombras"

Es la imagen que probablemente tiene menos contenido. Es la fotografía de un árbol, en un crepúsculo en invierno. Es un árbol sin hojas que vi desde la ventanilla de un automóvil en movimiento, y hay un cielo azul, un poco tormentoso, bien oscuro. Y un árbol que provoca un sentimiento de soledad, de abandono o de tristeza, de dureza, de sufrimiento...Es una piedra angular dentro del relato.

lunes, 22 de octubre de 2007

Circo Timoteo, el show transformista

Debía comenzar la función y una de las bailarinas no había llegado; el dueño, René Valdez, le pidió a uno de los payasos que tomará algunas prendas y reemplazara a dicha mujer. Minutos después apareció en el escenario levantando las piernas y cargando la cabeza repleta de plumas como una más, había superado el miedo al rechazo de la gente , el espectáculo era un éxito. Desde ese día, el show del Timoteo daría un vuelco.
Este circo porteño partió como cualquier otro, con mucho esfuerzo, armando la carpa en los jardines de conocidos y reuniendo a unas pocas personas cercanas al lugar del show. Lentamente fue haciéndose fama mediante el más antiguo estilo de publicidad, el boca a boca. Los circos eran algo común, pero este no era cualquier circo.
El impasse que había sufrido aquel payaso, había traído renovación y esperanza al Timoteo, que no pasaba por un buen momento. Aparecieron más plumas, lentejuelas y rímel que cubrirían los robustos cuerpos y las toscas facciones de algunos de sus integrantes. El espectáculo de "la loca de la cartera" es uno de los más populares, pero dicen que aquí no hay estrellas, todos son tratados por igual.
Después de la función vuelven a su camarín y recobran esa imagen que habían abandonado por algunas horas, mientras practicaban la función. Muchos personajes como la Fabiola, interpretada por Mario Zuñiga, nacen y mueren en el escenario. Los transformistas del Timoteo son muy recelosos de su vida privada, ya que aseguran que ésta no tiene relación con la función que desempeñana en el circo.
Algunos aún miran este espectáculo con ojos críticos y lo catalogan de "circo gay", sus integrantes reniegan de esta denominación. A pesar de esto, ya son más de 35 años de trayectoria conformado por un equipo cercano a las 60 personas.























jueves, 27 de septiembre de 2007

El relajo patrio

Llega Septiembre y sentimos que el año cada vez se hace más corto, que estamos en los descuentos, como se diría en la jerga futbolística. El clima comienza a cambiar, llega la primavera y se van los abrigos y las parcas. Todo el ambiente está adornado por los colores de los árboles florecidos, hasta se respira distinto.
Pero, sin duda, el icono de este mes, al menos para mí, son las Fiestas Patrias. No es que quiera decir que amo la cueca, la chicha o la empanada de horno, simplemente me encanto con la atmósfera que rodea estos días. La gente sabe que va a tener tiempo, para qué, para hacer lo que quiera. Y eso es lo que me gusta hacer el 18 y lo que veo que hacen las personas. Algunos se quedan en la capital y van a las fondas, otros organizan asados grupales, muchos emigran de Santiago para irse a la playa en compañía de amigos o familiares; todos aprovechan de recrearse, de disfrutar, de compartir, pero siempre con el espíritu medio patriota que ronda el aire por esta fecha.
Se ven más volantines por el aire, más sonrisas de lo común, más enamorados, y azul, rojo y blanco por doquier.



jueves, 13 de septiembre de 2007

Musimundo

"Escucha música, comparte música, sueña música, come música, vive música"

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Casarse + Edición







Parque O´Higgins

Fue denominado pulmón verde de Santiago, hoy de ese color vegetal le queda poco, pero no ha dejado de ser un icono de la cultura metropolitana. En este parque se puede encontrar desde escolares que escaparon de clases para ir a Fantasilandia, hasta familias que van a ver un concierto al Arena Santiago, el estadio multipropósito más grande de Sudamérica.
Sin embargo, ni su arquitectura de influencia francesa, ni su laguna brillarían como lo hacen, de no ser por aquellos personajes que parecieran estar ahí desde que existe el O´Higgins, y que sin duda le aportan ese toque chileno infaltable. El vendedor ambulante, el maestro chasquilla, él señor de la comida amiga del aceite o el de los productos de las 3b; buenos,bonitos y baratos. Todos aportan enormemente a construir el ambiente de un lugar que buscó integrar las tradiciones del país.


Patricia Urzúa Francisca Muñoz